Otros, en cambio, ni están a gusto ni piensan estarlo próximamente porque su razón de ser ideológica consiste en gestionar tal disconformidad.
Cambiar las cosas solo para creencia diente de bebe regalo dar gusto a quienes no piensan estar a gusto nunca mientras sigan dentro desazona a muchos y no contenta a los demás.
Si uno seguía la club ahora descuentos corriente al independentismo, planteando solo aquí y allá una pega venial para minimizar daños, los independentistas ya fabricados nos utilizaban como argumento a su favor y nos animaban a dar el paso final, pasándonos del todo a su bando.
No será más amenazante decir que se está dispuesto a violarla o que se olvidará su aplicación si conviene a unos cuantos?Ni en el Parlamento español ni en el Tribunal Constitucional fue rechazado, sólo se hicieron esfuerzos para hacerlo compatible con la legislación estatal, tratando de que estar cómodos en España no consistiera en incomodar a España como luego pareció ser el verdadero objetivo.De modo que me limitaré a preguntarme que más debíamos haber dicho los que nos dedicamos a estas cosas, intelectuales o como nos llamemos, para advertir de lo que estaba pasando en Cataluña y prevenir contra lo que ya pasa ahora.Porque la automutilación y sus consecuencias no afectan sólo a los derechos de unos, sino a los de todos: el olvido de algo tan elemental como que el derecho a decidir unilateralmente la independencia es ya la independencia misma y por tanto la dimisión del.De modo que, en vista de lo visto, habrá muchos que añoren la época dichosa en que tan simpático y fácil resultaba seguir haciéndose los locos.Por tanto el federalismo despierta mediano entusiasmo entre los que no son separatistas y rechazo entre los que lo son.Si premios travel club uno argumentaba contra las falacias de los agravios históricos o fiscales, contra las identidades milenarias, contra la inmersión lingüística que conculca el derecho a elegir ser educado en la lengua común, etcétera siempre había un asno solemne para advertirnos de que estábamos fabricando independentistas.Algunos nos negamos tanto a hacernos los locos como a dar por buenas locuras o aceptar fraudes ideológicos.Pues nada, su dictamen fue considerado como un atropello imperdonable por quienes ideológicamente necesitaban una tiranía que padecer y no un estatuto del que disfrutar.Ya sabemos que mantenerse leal a la cordura tanto propia como ajena puede tener consecuencias negativas para la reputación.Con aplicar la ley?Fernando Savater es escritor.Antes de emprenderla, las encuestas decían que los catalanes eran una de las autonomías más satisfechas con su reglamento.Puedes seguir EL PAÍS Opinión.