Fue así como el coronel Aguilera, sin perder tiempo, el camino expedito hacia Santa Cruz, partió de teatros con descuento club la nacion inmediato con el objetivo de terminar con el otro gran caudillo de la zona, el argentino Ignacio Warnes.
El le cuenta a ella aquello que sus amigos universitarios le cuentan a él, que en regalo de moda navidad 2017 el mundo se agitan vientos de cambio, que el rey de Francia ha sido guillotinado por quienes desean imponer principios de igualdad, libertad, y fraternidad, que a Chuquisaca han.
No le fue mejor más tarde cuando, en camino hacia el Alto Perú, festejando el segundo aniversario de la proclama de Mayo, vuelve a reemplazar el estandarte real por la bandera celeste y blanca, la que hace bendecir por el cura Gorriti y pasear por.Existe otra versión de la muerte de Padilla y es la que dio el arriero traidor, Manuel Ovando, cuya declaración fue recogida por el doctor Adolfo Tufiño en 1882, cuando Ovando contaba 105 años de vida: "Cuando las armas patriotas flaquearon ante las impetuosas cargas.Por fin, murió Manuelito, sin cerrar los ojos hasta el último instante, con su mirada, clara a pesar de la enfermedad, fija en los ojos de doña Juana."La cabeza del Caudillo fue presentada a Aguilera quien se la llevó a La Laguna a exhibirla en una pica".Siguiendo con las costumbres de la época, terminada su infancia, Juana se trasladó a la ciudad para aprender la cartilla y el catecismo, lo que hacía sin duda a contrapelo de su espíritu casi salvaje, enamorado de la naturaleza, de los indígenas y del aire.Sabido es que en el espíritu humano una honda decepción puede hacer que un gran amor se transforme en un gran odio.También cuenta que a pesar de que los niños le tiraban la lengua para que hablara sobre los hechos de la independencia, casi nada salió de su boca y que transcurría largas horas en silencio, pensativa, recordando y evocando a tantos seres queridos, teniendo siempre.Zárate reaccionó con enojo ante el reproche y se dirigió a entrevistar a Antonio Alvarez de Arenales para cuestionar la autoridad de Manuel Ascencio.Fortalecida su identificación con la Pachamama, el austero Bartolomé Mitre en su Historide Belgrano dice: "doña Juana era adorada por los naturales, como la imagen de la Virgen".Fue entonces, quizás viendo desaparecer las siluetas en el horizonte, apagándose los ruidos de sables y jaeces, cuando Juana Azurduy decidió que el papel que ella quería jugar en la rebelión contra los odiados españoles no podía ni debía limitarse al apoyo de una mujer.El general Pezuela decidió salir al encuentro del ejército abajeño y ordenó que sus divisiones de Chuquisaca, Potosí y Cochabamba se reunieran para darle batalla en Oruro.Se sentían orgullosos los niños de que fuese Juan Hualparrimachi, nieto de rey europeo y descendiente de monarca incaico, quien estuviese a cargo de ellos, pues a sus oídos llegaban comentarios de su extraordinario valor en las batallas, de su lealtad hacia sus jefes,.Lo expresa el general español García Camba en sus memorias escritas mucho tiempo después: "La destrucción de Padilla era de la mayor importancia para la pacificación de los partidos o subdelegaciones de la provincia de Charcas y aun para la inmediata de Santa Cruz.Luego, con el mismo sable chorreante, destroncó también a la amazona que iba al lado de Manuel Ascencio y que erróneamente creyeron que era doña Juana.Juana estaba dispuesta a pagar cualquier precio con tal de eludir el papel que la retrógrada sociedad altoperuana reservaba a las mujeres.El general español Olañeta dispone que su lugarteniente "el Barbarucho que acampaba en Yavi con 300 hombres, marche hacia el Sur en maniobra oculta y sigilosa, con el propósito de alcanzar en el menor tiempo posible la ciudad de Salta, sorprender a los patriotas.Yo mismo babría hecho otro tanto, pero estoy muy lejos, y temo se me quedaría en la marcha la mitad de la fuerza de lo que se llama ejército".Uno de sus relatos más conmovedores es aquel en el que un adolescente es ajusticiado públicamente sin que alcanzase a comprender qué era lo que iban a hacer con él y, mucho menos, por qué: "Uno de ellos era un jovencito de la puna, así.Como prueba de confianza Castro se ofreció como rehén, para asegurar a los esposos que no se trataba de una celada, y quedó desarmado bajo la custodia de doña Juana.Buenos días, quieta montaña!El era uno de quienes convencieron a Manuel Ascencio Padilla -y por carácter transitivo a Juana Azurduy-, predispuesto por su espíritu aguerrido y corajudo, de que no había otra posibilidad de derrotar y expulsar al godo que con el buen uso de la fuerza.
Capítulo VII Esta vez el jefe era el general Manuel Belgrano, quien, según se había difundido ya por la región, demostraba, muchas mejores condiciones que el anterior, González Balcarce, quien con su comandante político, Joan José Castelli, desperdiciaron la gran oportunidad que se les había.
La caracteriza moralmente el hecho de que, sucesiva o alternativamente, figuraron en ella ciento dos caudillos más o menos oscuros, de los cuales sólo nueve sobrevivieron a la lucha, pereciendo los noventa y tres restantes en los patíbulos o en los campos de batalla, sin.



Otra: Potosí, diciembre 26 de 1812.